jueves, agosto 30, 2007

Despiértame cuando pase el temblor

Buscando retomar el ritmo, las últimas semanas se la dediqué al trabajo. Luego de que la terapeuta me dijera que prácticamente soy una nazi conmigo misma (lo cual no sé dónde escuché antes), decidí concentrarme en el trabajo que me estaba brindando un buen espacio para canalizar mi energía.

Todo iba espectacular, cogiendo un ritmo de clase de spinning después de red bull. La semana tenía ese frío intenso, que disfruto desde pequeña; hasta que apareció ese extraño sol. Demasiado calenturiento, demasiado feliz. Algunos incautos hasta se habían puesto de buen humor. Yo no entendía qué se podía celebrar.

La tarde del miércoles fue bastante divertida en la pajarera: hubo sesión de fotos. Todos hicieron gala de lo nerviosos que se pueden sentir frente a una cámara, a pesar de que solo yo estuviera detrás. Estaba empezando con mis nuevos bebés (proyectos) y decidí hacer un alto para bajar las revoluciones. Abrí ese correo que vi en mi bandeja un rato antes y decidí dejar para después, solo para no malhumorarme. Decidí responder por última vez, pero no terminé.

La interrupción de una compañera fue el inicio de los casi dos minutos más largos, extraños y alucinantes de mi vida. De hecho, todos estamos acostumbrados al shake it shake it, pero también sabemos que más de 20 o 30 segundos no dura. Por eso hasta atinamos a seguir correctamente las instrucciones de defensa civil que acumulamos desde el colegio.

Tercer piso de la casa del fondo. Allí está la pajarera. Tres de ocho estábamos presentes, quienes luego de reflexiones periódicas íbamos avanzando poco a poco hacia la puerta. Primero decidir salir de la oficina, luego bajar al segundo piso, de un marco de puerta a otro; hasta que viendo que la cosa continuaba decidimos enrumbar hacia la calle.

La calle fue otro episodio. Treinta personas en medio de la pista formando el círculo de seguridad, también heredado de la época escolar; solo que algunas, presas del pánico, empezaron a gritar y llorar. De hecho, no era para menos. Una vez afuera tampoco había ninguna seguridad. La tierra se seguía moviendo, los postes, los árboles, los cables de luz y teléfono. Y no acababa. De pronto el dichoso resplandor, que no vi sino hasta ayer en youtube. Qué cosa tan impresionante!

En un momento, se cruzaron por mi mente imágenes de mi familia, y gente muy cercana. Sinceramente pensé: “uy caray, ya fuimos”. Gracias a Dios tranquila. Tal vez porque trato de no dejar pendientes y hacer todo lo que se me permite.

Cuando el asunto terminó y todos nos empezamos a recuperar del super susto, la primera reacción fue usar el teléfono, pero SE CAYÓ LA SEÑAL. Eso fue malazo. Sabía que todos estaban bien, pero no tenía idea de dónde. Algo de fe de bruja.

Poco a poco fueron apareciendo y con ello reduciéndose la angustia, pero no por ello la tranquilidad. El maretazo y las réplicas no me dejaron dormir, incluso no lo hacen hasta ahora. Además de las noticias del resto del país. De Pisco, Chincha, Pucallpa, Huancayo, Piura, Arequipa, Huancavelica. Todo era demasiado confuso y lo único que quería, como todo el mundo, era estar con la gente que quiero.

Obviamente, al enterarme de todo y en especial de quiénes se habían llevado la peor parte, era momento de reaccionar. Como siempre, fue más fácil concentrarse en “el otro” y hacer lo que se pudiera; incluso recordar a aquellos parientes lejanos que me heredaron el tono de piel y el ritmo en las venas. Había que portarse a la altura.

Debo reconocer que no solo se movió la tierra. A partir de eso, las personas se sacudieron y me mostraron diversas reacciones, algunas muy atinadas (que agradezco) y otras no tanto. De pronto te das cuenta hacia dónde te lleva la brújula. Quién está, quien no. Oh Dios! Los top of mind son tan importantes. Altamente instructivo.

Pero la vida continúa, aunque suene incomprensible. Llegó el tiempo de retomar la “rutina” e incorporar las nuevas variantes. Una de ellas, la presencia de mi hermano, que luego de dos años en Arequipa, se muda al cuarto del costado. Pocos días después del terremoto, le mostraba algunos de los videos en la página de El Comercio. No podía evitar que se me cayeran las lágrimas.

Suelo ser fuerte, de hecho me sorprendí de lo bien que reaccioné; pero recordar esas sensaciones fue demasiado heavy (considerando además que ando sensible por otros temas).

Ahora ando buscando algo de tranquilidad en muchas visitas al Starbucks que espero no se reflejen en una adicción más, porque nada en exceso es saludable.


domingo, agosto 12, 2007

¿Camino a la blogadicción?

En las últimas dos semanas se han dado una serie de cambios en mi vida muy powers. De pronto se movió todo, muy rápido, en distintas intensidades, hacia distintas direcciones; y hoy el panorama aparece sustancialmente distinto.


Después de dos años, acepté ir de “campamento” nuevamente con mis amigos del Guetto. A pesar de haber jurado “no lo hago nunca más”, me convertí en guía turística y los llevé a Cocachacra (aquel pueblito del que siempre hablo, casi en secreto, porque muy poco gente lo conoce). Paseo de fiestas patrias bastante divertido.

A los pocos días, me volví a matricular en el gimnasio. Gracias a Dios no hubo oportunidad de tomar sol en la piscina durante el viaje a las alturas. No me hubiera podido recuperar del papelón. Soy bastante alpinchista, pero también me veo en el espejo.

Luego de semanas de meditación y búsqueda, adopté a la pequeña “lap” que aún no tiene nombre. Y aunque su clave hace honor a un nuevo “evento”, supongo que está esperando bautizo oficial con padrinos y todo. Por lo pronto conoce a varias tías y tíos.

El objetivo principal de la adopción fue retomar la tesis. Aquella que tuve que matar y ahora, gracias a otras movidas del destino también, podré reformular.

La chamba sencillamente espectacular. En esta semana pude cerrar dos proyectos muy importantes para mí. Uno de los cuáles significó dos meses y medio de chamba, en un esfuerzo multitudinario; y el otro me llevó al esoterismo de intentar leer la mente de mi querido padre, pero lo conseguí.

Ahora hay dos nuevos que me emocionan bastante, ambos en temas que domino; y uno extra con el que debería viajar a Cusco en la segunda quincena de agosto. Justo tenía ganas de salir de Lima, me hará bien.

Paradójicamente, se ha reactivado mi vida social, pero tengo más tiempo libre; tal vez porque ya no hay novio. El festival de cine, me tuvo algo atareada la semana pasada, así como las salidas con l@s amig@s (de la chamba, de la infancia, del colegio, de la universidad, y los individuales por supuesto). Ahora incluso estoy viendo detalles sobre el festival de la salsa, al que espero llegar a pesar de su hora de inicio.

El problema es que llego al fin de semana agotada de tanto estudio, trabajo, gente y juerga; que solo me antoja pasarlo en cama. ¿Y que hago en cama? Luego de que el teléfono deja de sonar en la mañana (gracias Deb) me pongo a jugar con mi pequeña.

Así he visto películas, buscado videos de jodas, revisado blogs, actualizado los propios, comentado ajenos, bajado música, reencontrado amigos. En menos de 10 días he reído a carcajadas, jugado, disfrutado, estudiado, trabajado, socializado, llorado, recordado, etc. al frente de esta pantalla. Prácticamente mis momentos conmigo se han convertido en los momentos con mi pequeña.

Incluso me sorprendo por horas en mi cuarto, cosa que no hago hace por lo menos diez años. He notado que el color de las paredes era realmente acogedor; que los adornitos étnicos, que traje de los viajes a provincias de este año, son realmente encantadores; que mi cama es comodísima; que mi corcho de pendientes es realmente utilitario y que poco a poco podré vaciarlo; que mis peluches son de lo más apachurrables; que me faltan flores y una nueva cómoda para hacer de éste un lugar más feliz.

Espero que este fenómeno sea pasajero, por la novedad y la confluencia de factores. Osea, no puedo convertirme en lo que tanto critiqué. Por lo pronto tengo los resultados de un test reciente, que espero no sea un mal presagio.


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No por Dios, nunca tanto.

domingo, agosto 05, 2007

Con la hoja en blanco, otra vez

A diferencia de otros años, mi último cumpleaños transcurrió de la manera más natural. Inicié el día con una llamada, cosa que no me había pasado nunca; y luego la familia apareció con obsequios, lo cual también es una novedad, sobretodo porque todos me gustaron.

Otra variante este año era que lo pasaba en la oficina. Los dos últimos años la fecha coincidió con sábado y domingo. Y a los 25, que cayó viernes, recientemente había abandonado mi empleo. Esta vez me dieron la tarde libre, lo cual me pareció un lindo detalle, y obviamente, aproveché en pasarlo como toda nena merece: en la pelu. Finalmente una íntima velada en Fridays selló el día con broche de oro.

En general fue un buen día, sobretodo porque ha significado una serie de cambios, que creo (como siempre) son para mejor. Algunos vinieron con desilusiones, otros con situaciones conflictivas y otros con nuevos personajes en la historia (algunos no tan agradables); pero confío en que todo ello me seguirá haciendo crecer.

Debo confesar que esta vez mi actitud es más cool, mi espíritu más fuerte y mi decisión más grande. Tal vez porque durante el último mes aparecieron nuevas ilusiones y nuevos proyectos, a los que obviamente les pondré todo el punche de “la guardamino”.

Probablemente hoy sea buena ocasión para hacer el balance de medio año, que esta vez llega con cierto retraso, con los mensajes respectivos de agradecimiento.

A las mujeres: Analía, Deborah, Giannina y Tania, que aparecieron con adecuados consejos y ese apoyo de nena indispensables en los momentos que mi inexperiencia lo necesito. Gracias por su cariño y preocupación, chicas. Es bueno saber que siempre se contará con ustedes.

En este grupo debo agregar a un nuevo y joven valor que tendrá más protagonismo del que parecía. Gracias Darling, a ti que con frases clave de café me iluminaste el camino.

A los boys: Héctor, Betto, Gonzalo, Draven y Alejandro. Mi ejército de salvación. Cada uno con su misión específica. A los dos primeros, gracias por su fe y buenos deseos. A los segundos, gracias por los lapazos psicológicos que siempre ayudan.

Aquí también hay un nuevo y joven valor que sin darse cuenta me mostró la luz, aunque el método me haya parecido al principio un poco insolente (terapia de choque, que le llaman). Obviamente tienes más “lleca” que yo y creo que puedo aprender algunas cosas de ti, por lo pronto eres “divertido”.

A conectalandia: por ofrecerme en medio de todo un GPTW. Definitivamente la pajarera es el point para liberar nuestros demonios internos, jajaja; nuestros hermanos mayores super comprensivos; y nuestro padre, bueno, es nuestro padre.

Finalmente a Doc, gracias por acompañarme todo este tiempo. Creo que fue productivo para ambos, nos hicimos bien. Apoyamos nuestros procesos inversos: Uno debía relajarse y el otro tomarse las cosas más en serio. Creo que aprendí lo mío y espero que tú también. De todas maneras, aún es largo el camino.

Gracias a todos, porque me permiten iniciar mi camino a los 28 con un background chévere. De nuevo con la hoja en blanco, lista para ser llenada con lo que tenga que venir.

Más que mil palabras