martes, diciembre 25, 2007

Más que naciendo, resucitando

Son las 8:30am del 25 de diciembre y yo ya estoy despierta. Al parecer aún mantengo esa costumbre infantil de ser la primera en dar vueltas por la casa de mis padres en cualquier feriado o fiesta de guardar.

Superada la cresta de la ola laboral, que aún tiene un pequeño remanente que me hará estar en la oficina los días laborables de esta semana (claro que super relax), ya estoy mucho más tranquila. Cerramos actividades el jueves y he dormido los últimos tres días, tanto así que ya no se me ocurre qué cosa nueva hacer en casa :S

Los últimos días (para ser exacta el último mes) anduve un tanto obsesa con la chamba. Pasé “n” domingos en la oficina y, “n” mañanas despertando a las 7am y, en lugar de ir al gym, encendiendo a la pequeña “malevobaby” para revisar cuestiones de chamba. Así pasé por encima algunas cosas simpáticas.

El concierto de Soda, al que fui con Freddy y los amigos de la novia y, cuya experiencia está mejor descrita por Chalo (aunque el estuvo en otra zona). Ahora veo que no me equivoqué cuando, muy por los palos, tomé la decisión de ir. Valió la pena. Además que la compañía fue espectacular. Naturalmente, como todos, me encontré con medio Lima, desde compañeros de universidad y aventuras, hasta clientes y proveedores. Fue divertido.

La semana pasada volví al cine después de tiempo y vi una pela con Deb. Meses que no salía con ella ni a comprar caramelos :S Vimos Encantada. Si, si, al estilo Walt Disney (que voy a hacer me gustan las historias con brujas) . Valga la redundancia, me encantó la película. Hace algún tiempo, poco más de un año, una historieta de este tipo habría sido causa de las más profundas náuseas; sin embargo en esta ocasión me resultó impresionantemente ad hoc la metáfora de la puerta de ingreso a un nuevo mundo donde también se puede encontrar la felicidad (jajajaja. ok, ok, prometo dejar las drogas ;))

Lo de la vida social descuidada de la que hablaba en el post anterior probablemente se sintió aludida y se esforzó en demostrarme que solo fue un fin de semana sin suerte. El baileys se acabo a la semana siguiente con gente de la chamba y producto de la navidad vinieron los intercambios, reencuentros y celebraciones.

¿Qué le pedí a Papá Noel? Pues nada. Estaba pensando en hacer una lista, pero decidí dejarla para año nuevo. Más que pedidos, tengo propósitos mil. A pesar de todo, el balance de este año es super positivo en todos los sentidos. Así que más que pedir, me toca agradecer (y jodido).

Anoche con la familia, nos dimos cuenta que cada uno había logrado de verdad cosas importantes que quería hacer. Verlos felices y tranquilos fue el mejor regalo. Aunque me quedó la sensación de que “faltan niños”. Espero que mi hermano Rubén se encargue de la misión para las próximas navidades. Yo paso, aún.

Espero que ustedes también la hayan pasado muy bien en compañía de sus familias y amigos. Desde aquí les envío mis mejores deseos y sentimientos para que Dios los siga iluminando.

Sretan Božić!
(Feliz Navidad!)

martes, diciembre 04, 2007

Cuánta chamba, cuánta fruta.

Se acerca la navidad!!! Se acerca fin de año!!!
Ergo… “se” vino la ola de chamba.

Atrás quedaron los días en los que podía leer con tranquilidad el blog de Ines Temple (que sería premonitorio), en los que me di tiempo para reuniones con las chicas del cole (debo decir de los dos coles), y por supuesto para ir a un concierto de Gianmarco por primera vez, (si, plop!) y (des)entonar “se me olvidó” y “después de mí” (la más despechada, jeje).

De pronto batí mi propio record de chamba (bueno, luego de la carrera tal vez podría dedicarme a otra cosa ¿no?): 10 estudios, focus en simultáneo, días de entrega de informe en simultáneo, 5 horas de sueño diarios, trabajo los sábados, los domingos. Solo me faltó llevar mis tablas de resultados a la peluquería :S

Obviamente a ninguno de los colegas, y a muchos de los no colegas, le parecerá nada del otro mundo. Son cosas que pasan.

De hecho, he tenido tanta chamba que estoy con este post atorado hace varios días. Quise empezarlo el domingo en la mañana, a manera de break en mis labores; pero estaba tan obsesionada (como no lo estaba hace tiempo) que preferí atesorar ese tiempo ¿se imaginan?

Entonces empecé a hacer tantos estudios de cultura corporativa que pude comprender el por qué de muchas cosas que me pasaron hace algunos años y de otras que le pasan a algunos de mis colegas ahora (las cuales lamentablemente no puedo compartir por el momento por un asunto de confidencialidad).

Luego me puse nostálgica (también por la proximidad de las fiestas). Recordé cuánto tiempo ha pasado. Hace un par de semanas, mi facultad cumplía 9 años y en unos días yo cumpliré 5 de egreso. Recordé aquellos años en los que era una estudiante revoltosita que habría podido escribir cosas como éstas (donde espero algún día escriban algo sobre mi, no porque tengan qué rajar, sino porque me gustaría formar parte del objeto del raje - ustedes me entienden). Recordé que tuve una empresa, de la cual queda el recuerdo de la portada de un “suplemento” (siendo eufemísticos) que se comercializa en la av. Wilson, y un RUC por dar de baja. Recordé que el año se pasó y estuve manoseando un tema de tesis que hasta ahora no encuentra el camino, ni el espacio. Recordé que quedan pendientes por resolver para el 2008 y que no pueden pasar de mi cumpleaños número 28, por pura cábala.

En medio de esta vorágine me sorprendió el día del gremio, que casi pasa desapercibido en mi agenda mental (que siempre recuerda las fechas). Curiosamente, el destino quiso que celebrara. Me llevaron a almorzar, por chamba, pero bueno; los días profesionales deberían celebrarse chambeando ¿verdad? Por cierto, feliz día coleguitas!

De hecho he descuidado mi vida social jodido. Eso fue más que evidente el sábado. Salí de la oficina a las 8pm (ya me sentía demasiado loser), me fui a chambear a mi casa (más loser aún) y cuando me di cuenta de que tenía la noche libre, ya no había nadie disponible. Me quedé con el Baileys en la mano, literalmente.

Acabo de encontrar un espacio para escribir y no quería dejar de hacerlo. Se supone que esta semana me alisto para el concierto de soda, que casi no siento. Ya no jaaaaaaaaalo.

Más que mil palabras