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sábado, julio 17, 2010

III Tuitertón:
Ahora por una doble causa

Por segundo año consecutivo, tendremos una nueva versión de 'Tuitertón'. Este es un esfuerzo colectivo y sin ningún ánimo de lucro de un grupo de twitteros limeños que se encontraron a través de la red de microblogging Twitter.com compartiendo la idea que la tecnología no sirve de nada si no se pone al servicio de quienes lo necesitan. Estos twitteros buscaron -y encontraron- el apoyo de empresas que también explotan el potencial de las redes sociales, demostrando que las buenas intenciones si traspasan la pantalla. Así, en la Tuitertón del pasado julio se logró recaudar más de S/.5,000 que fueron destinados a Cáritas del Perú para que lleven ayuda a quienes sufrieron los efectos del friaje en Puno. En la II Tuitertón, que sirvió para mejorarle la navidad a los niños de la Comunidad Manrique (Pisco), también se recaudó S/.5,000.

Este sábado 24 de julio, desde las 4.00 p.m. los esperamos en el Barranco Bar (Plaza Butters 291 Barranco) .La entrada a la fiesta será de S/. 20 y los fondos serán destinados a apoyar a la Cuna Jardín San José, ubicada en el asentamiento humano de Manchay en el distrito de Pachacámac, uno de los más pobres de la capital. Y en esta tercera versión, un porcentaje de lo recaudado será destinado a colaborar con el refugio de animales Animazul, ubicado también en Pachacámac y que acoge perritos abandonados.


La III Tuitertón ofrecerá música en vivo, con el show de Barrio Calavera, un espectáculo de stand up comedy y se sortearán atractivos premios cortesía de nuestros auspiciadores, todo bajo la animación del conocido Gonzalo Torres, también usuario de Twitter. La fiesta será transmitida en vivo gracias a la web Frikis.pe.

Con el dinero recaudado y gracias a la ayuda de empresas como (Purina,Movistar, Nokia, UVK, Licor Milka, Restaurante Polo Marino, Boutiques Oshare, entre otras que se siguen sumando), en el mes de agosto un grupo de twitteros voluntarios estará llegando a la Manchay para ayudarles a renovar su moviliario escolar y pasar una mañana con los niños de la Cuna San José. Por otro lado, al refugio Animazul se le llevará un lote de medicinas y 300 kilos de alimentos para perros, gracias a una donación de Purina entre otras ayudas más.

Esperamos nuevamente contar con su participación y su colaboración que, otra vez, nos ayudará a ayudar.

domingo, agosto 02, 2009

Días de independiencia


Hace poco escuché que alguien, refiriéndose a mí, decía que yo era una persona muy independiente. En paralelo a la conversación, mi mirada se perdió en una ventana pensando que esa era una de las más grandes falacias que había podido escuchar. En mi caso, la independencia (que es innegable de facto) no es una elección, sino la respuesta a un espíritu ávido de hacer muchas cosas que casi nunca encontró quórum. Y bueno, esa fue la única salida que me quedó desde muy pequeña.

En mi familia soy la oveja negra. Única mujer de una tribu de hombres, la primogénita de una casta machista, comunicadora en un mundo de ingenieros (y de la UNI), y por si fuera poco poseedora de un carácter rebede y respondón que casi siempre caía en lo malgeniado. Acostumbrada a un escenario de enfrentamiento constante, mi performance opacaba cualquier rezago de dulzura para los progenitores y dejaba casi nulos espacios para pasarla juntos en paz.

Conforme fui creciendo era evidente que me interesaban muchas actividades, pero no todos mis amig@s (ni siquiera algún@s) coincidían con más de dos o tres de ellas. Así me encontré con que mantenía amigos fragmentados, unos para los museos, otros para el cine / teatro, otros para las juergas, otros para los deportes, otros para los viajes / paseos y así sucesivamente.

Entonces, es natural que activara determinados chips cuando estaba en determinados grupos ( y desactivando otros, por cierto). En el fondo, me desesperaba la situación. No podía entender cómo se formaban grupos alrededor y yo era un “itinerante” (léase desadaptada) que era parte de todos y no era parte de ninguno.

El problema es que no suelo ser de las que se quedan con las ganas. No es que me sienta feliz de sentarme sola en un bar, es que no encontré quién tuviera tantas ganas como yo de tomar un pisco sour. No es que disfrute del cine sola, sino que nadie quiso invertir su tiempo en la película que me interesaba ver. No es que me seduzca la paz de la playa un día de semana, sino que a muchas de mis mejores amigas no les gusta la playa.

Tampoco hay que olvidar que los susodich@s también contaban con una vida y obligaciones, familiares, académicas, románticas con quienes (seguro más suertudos que yo) tenían más cosas en común para compartir.

Por ello, varias veces he terminado en situaciones con las que no me siento del todo cómoda, porque hubiera preferido mil veces ir acompañada, que ante los ojos del mundo quedan para unas como “seguridad en sí misma” y para otras “imprudencia” o cosas peores. Y, aunque es cierto que mejor sola que mal acompañada, a veces no se puede distinguir entre introspección y vacío.

No tengo una idea clara de cuál sería el adjetivo perfecto. Digamos que para mí tan solo se convertía en la única opción.

martes, mayo 26, 2009

Para el padre

Lo volviste a hacer. Me fallaste. A mí y a mis hermanos. Al margen de las consecuencias, que en otro tiempo (tal vez) no hubieran sido tan relevantes, el hecho y su interpretación actual me dejan una realidad difícil de afrontar.

Creo que fui (y soy) una buena hija, siempre pendiente de tus enseñanzas, que fueron muchas innegablemente. Me hiciste crecer, me diste herramientas para afrontar la vida de una forma que pensé no era para mí. Me demostraste lo contrario y confiaste en mí, a veces más veces de las que yo confié en mí misma. Pero siempre me quedó esa incertidumbre de tu (des)protección, de tu abandono. Curiosamente cuando menos aparecías era cuando estabas más convencido (y vaya que no es cosa fácil) de que cumpliste bien tu tarea. Pero no eres consciente de lo importante que es tu presencia, no solo para mí sino para todos tus hijos.

Tuviste el don de predecirme, sobre todo cuando más trataba de hacer las cosas sin aspavientos. Me leías la mente, me interpretabas las actitudes, ni que decir de las (no) acciones. Eres un zorro viejo, y eso me hizo admirarte aún más. Se me ocurrió que habíamos encontrado (y tal vez si tuvimos durante buen tiempo) una suerte de sinergia.

No es el titular del día decir que tengo problemas con la autoridad. Mi diplomacia no logra disimular mi rebeldía, mi terquedad y por qué no decirlo mi engreimiento (nada gratuito por cierto). Pero logramos a un sano equilibrio.


Mi camino tampoco fue fácil. Me costó ganarme tu respeto y creo que tu cariño, por eso me siento hoy con derecho de reclamar, de demandar tu consideración y reconocimiento. Parece que no recuerdas que todo lo que soy ahora lo aprendí de ti. En fácil, en difícil, en la guerra, en la paz, apagando el incendio o simplemente escuchando tus consejos.

No quiero juzgarte, pero no puedo evitarlo. Lo grave es que mi ira (que no es más que el fiel reflejo de mi tristeza) me trae constantemente a la cabeza aquellas ideas impulsivas (tan mías) de patear el tablero porque no me parecen las reglas de juego. Pero no todo es tan irracional. El tiempo también me ha dado algo de calma y es más que obvio que detrás de toda esa indiferencia hay un problema mayor. Tal vez que al ver a tus hijos grandes crees que no son prioridad o que te perdiste en todos esos problemas de “adultos” y olvidaste lo que era realmente importante (y ahora ya urgente). Como sea, es algo difícil de ignorar.

Imagino que pronto resolveremos este tema, de alguna manera. Es probable sólo sea una crisis que nos permitirá adaptarnos un poco al cambio que hemos tenido en la relación, por tu crecimiento y el mío; aunque también esto podría ser simplemente el principio del fin y el viaje a una realidad en la que nuestros roles cambien y ya no seamos padre e hija (a veces creo que ese es tu objetivo final y me perturba).

Con todo respeto, y espero poder decirlo personalmente, estoy agradecida. Por la confianza, la dedicación y el cariño, sé que fuiste sincero. Nada podrá cambiar que seas mi maestro y yo tu alumna, pero tal vez el destino me empuje a buscar mi propia casa, ya sin tu amparo, pero sí con todo lo aprendido. Ojalá, si llegara el momento de partir, me desees suerte y me des tu bendición.

Pasará lo que tenga que pasar, maestro.