lunes, mayo 18, 2009

Ama de casa ¿yo?


Casi tres meses después, mi casa luce más habitable. Aún no como yo quiero, pero habitable. Nunca me hice a la idea de que todo este rollo de sacar mi habitación de la casa de mis padres para llevarla a otra sería fácil y sencillo. Pero todo, absolutamente todo, superó mis expectativas.

Ni todos mis años de práctica (aprox desde los 13) en “las artes del ama de casa” fueron suficientes. Estaba desacostumbrada. Renuncié a esos menesteres hace como cinco años cuando, muy a mi estilo, dije “las web…s yo no me voy a hacer cargo de esto hasta que sea estrictamente necesario”. Bueno, ya es estrictamente necesario.

Mis prioridades dieron un vuelco dramático y en algún sentido desesperante. No sé si así siempre sucede, o yo lo provoqué, con conciencia o no, pero ¡Qué joda! ¡Qué hacía yo descubriendo qué “quitagrasa” era mejor o qué propiedades de los detergentes para ropa le convenía más a mi lavadora!!!

Algunas cosas las conocía, muy al detalle, pero a un nivel exclusivamente teórico. No es novedad mi fascinación por el ama de casa de este país, pero tampoco al punto de convertirme a tiempo completo en una miembro activa. ¿Cómo era posible que la prioridad de mis visitas un sábado por la mañana fueran la señora de limpieza, el gasfitero y el electricista???

A veces quiero gritar que extraño nuestros viernes de aventura culinaria, los after office de entre semana y cambiar de look cada fin de mes. Pero por sobre todas las cosas: Extraño mi conexión a Internet!!!!

Pero no todo es tan terrible. Hay un universo de pequeños logros, como la primera salchipapas, el ansiado ají de gallina, pasando por el estofado y el seco para llegar a los tallarines rojos de hoy. O cuando ese caño por fin funciona como tú quieres (y necesitas), o cuando los interruptores están del color que tú elegiste para que combinen con tu pintura y tengas un lugar donde te agrada pasar el tiempo, al que de verdad quieres llegar cuando termina el día.

Imagino que de eso se trata realmente. Terminar con esa sensación de agotamiento total... acompañada de un estado de felicidad que sin lugar a dudas merece la pena.

1 comentario:

Anónimo dijo...

y yo no veo las horas de terminar de renovar el cuarto de Amila... quitarle ese papel a la pared horrible, lijar, tarrajear y pintar. A donde hemos llegado, male!!

Más que mil palabras