sábado, septiembre 10, 2016

¿Sabes qué comes, cuando comes?

Hace un año y medio me enfrenté a un análisis horrible: Tenía 172mg/dl de triglicéridos (cuando los valores normales están entre 60 y 150). ¿Cómo lo logré? Con mucha irresponsabilidad: comiendo seguido a deshoras, alimentos altos en grasas saturadas, muchos de ellos pasadas las 10 de la noche y acompañados de bebidas con sodio.

Me derivaron al nutricionista. En la primera consulta me advirtieron que tomar medicamentos podría tener un efecto rebote y que lo más sostenible en el tiempo era cambiar los hábitos alimenticios. Así que el camino corto quedó completamente descartado.

Con mucho esfuerzo y disciplina pude regularizar la cantidad de grasa que tenía en la sangre. Fueron tres meses intensos, en los que conocí no solo las propiedades de todas las frutas y verduras que agregaba en mi ensalada, sino también en el impacto que estas generan en el sueño, la energía y la salud. Obviamente, a partir de allí, mi dieta cambió.




Pero esto me sucedió a los 35 años y después de un diagnóstico médico. Recién allí me ocupé por leer las etiquetas de los alimentos envasados que consumía; recién me preocupé (además de carbohidratos) en proteínas, fibra, sodio, grasas saturadas y demás; recién descubrí, por mi experiencia y la investigación de mi tesis de maestría, que alimentarse saludablemente es complicadísimo: por tiempo, oferta, precio y sobre todo por ausencia de información.

Me pregunto ¿Es razonable preocuparse por lo que comemos recién a esta edad? ¿Es lógico preocuparse por la dieta 
 solo meses antes del verano y con el único objetivo de bajar de peso? ¿Es justo descubrir que tu cuerpo no recibe la cantidad y variedad necesaria de frutas y verduras durante años? ¿Es justo descubrir que necesitas un presupuesto adicional?

Creo que no lo fue para mí y no lo es para nadie (y los míos fueron first world problems).

Por innumerables factores, en nuestro país, la nutrición y buena alimentación son temas por trabajar. Estar bien nutrido NO es comer abundante, NO es comer solo verduras, tampoco es NO comer grasas, NI consumir solo un tipo determinado de alimento. TAMPOCO está asociado, necesariamente, a contar con más presupuesto


En el 2013, el Estado le prestó atención a este tema y se aprobó la Ley 30021 “Ley de Promoción de la Alimentación Saludable para Niños, Niñas y Adolescentes”. No es perfecta, pero tiene como primer mérito poner el tema en discusión.

Sin embargo, después de tres años aún no puede entrar en vigencia porque no se promulga su reglamento, publicado en la página del MINSA http://www.minsa.gob.pe/index.asp?op=10, justamente el que define con claridad: qué es comer saludable (atención con el anexo) y cómo el Estado supervisará el tema.

Hoy se necesitan 1000 opiniones favorables para aprobar el reglamento. Puedes revisar la ley en ftp://ftp2.minsa.gob.pe/normaslegales/2016/RM_524.pdf y enviar comentarios al mail webmaster@minsa.gob.pe con el asunto Documento de Referencia: RM 524-2016/MINSA. 

Y es que el peruano no solo tiene derecho a comer rico, también tiene derecho a comer bien.

domingo, marzo 20, 2016

Mudanzas

Debo haberme mudado, al menos, unas diez veces en la vida.
(Mis padres compraron su casa después de que me independizara, y comprar mi propio lugar está aún pendiente.)

Históricamente siempre fueron para mejor. Con mis padres, normalmente fue a una casa o departamento más grande, más bonito, mejor ubicado, con más dormitorios, con patio y con jardín para los niños y los perros. 

Cuando me mudé sola, era ir a mi propio espacio, que podría decorar como yo quisiera donde se viviría bajo mis reglas, porque entonces no contemplaba la idea de tener roomie. 

Cuando me mudé con mi novio, fue espectacular, la ilusión de esa gran aventura donde sin proponérnoslo tuvimos como primera condición: los perritos, niños de nuestros ojos, con los que también emprendimos algunos cambios de casa.

Luego de la separación, las mudanzas tuvieron otro sabor. Si bien, no fueron para mal, esa ilusión por los cambios y por lo nuevo se atenuaron un poco. Se volvieron decisiones necesarias, saludables, pensadas, pero tristes. 

No todo ha sido malo, of course. ¡Tuve la oportunidad de tener roommate por primera vez en la vida! Y fue la mejor que pude tener. El Natural Woman Kingdom respondía al 100% a su nombre: un espacio estupendo solo para chicas donde vivíamos súper lindo, comíamos súper bien, hacíamos mucho ejercicio y trabajábamos mucho también (la tesis no se hace sola). Un amigo nuestro hasta se sorprendió de cómo en estos meses no peleamos ni una sola vez. Así es cuando la gente es compatible, cuando hay respeto, amistad, las cosas claras y mucha comunicación. Alguna vez en nuestra reflexión nos consideramos un matrimonio “todo funciona bien, solo no hay sexo”.

Ahora toca un real back to the basics, que vino acompañado de más cambios (¡vaya que a este paso voy a obtener un master extra!). Pero nada, la mejor manera de saber cómo está el agua es lanzándose a la piscina, mirando bien, obvio. 



martes, marzo 08, 2016

Sí, mujer. Te saludo por tu día.

Como era de esperarse, desde hace un par de días empezaron las reflexiones acerca del día de la mujer: "No nos salude mañana", "Qué suerte que no soy mujer", y algunos otros comentarios (a mi parecer extremos) en twitter.

¡Vamos! Habría que tener muy poca conciencia para no reconocer que aún hay desigualdad, y muchísima. Y mi primera imagen no es la ejecutiva o gerente que gana menos que su par varón. Imagínate, ella (al menos, y es dolorosísimo decirlo así) ya tuvo acceso a la educación primaria, secundaria, superior, probablemente postgrado; y tiene los medios para ir al spa, al gym, al yoga y a cuanta actividad extra le nazca y tenga tiempo para participar. Claro, su vida no es fácil tampoco. No sabemos si su esposo la maltrata psicológicamente o si la hace sentir culpable (¡pobre de ella si además gana más que él!). No, no pienso en ella.

Tampoco pienso en la adolescente de barrio que cree que (mal) valerse de su sexualidad, y de un adolescente (un adefesio, me permitirán decir), es el camino para obtener reconocimiento. Que probablemente tiene un padre (y lo peor, una madre) que le refuerzan estos estereotipos de mujer objeto. No pienso en que quizá tuvo que ver como golpeaban a su madre, por no servir un plato de comida caliente (o al gusto del comensal), o porque simplemente el marido llegó ebrio y no se le ocurrió algo más interesante que hacer.

Ni hablar del frívolo (aunque ni tanto) sufrimiento del verano. Mujeres que no saben qué ponerse para soportar el calor y evitar ese momento incómodo que va desde escapes de aire hasta palabras asquerosísimas, si es que no hay un avezado que se anima (porque sí) a ir más allá. Y claro, "es su culpa, quién las manda a salir así a la calle". Y, claro, ¡ay de una! si se atreve a viajar "sola".

Pues no, no pienso primero en ellas.

Pienso en las que no tienen voz. En las que no tienen a quién decirle (y denunciar) todo lo anterior, y cosas mucho peores. En las que ni siquiera tienen herramientas para luchar, en principio, para salvarse físicamente, ni qué decir de las humillaciones. Las que no tuvieron acceso a la educación básica, las que creen (porque no conocieron otra cosa) que esa es "la forma en la que tiene que ser" y están condenadas a una vida miserable (por decir lo menos).

Pero ¿cómo nos ayudamos entre todas? ¿diciendo "no me saludes porque no hay nada que celebrar"? ¿No te parece que levantarse y saber que hasta en lo más mínimo te puedes enfrentar a un universo agreste solo por ser mujer ya es estar en pie de batalla? Y que a eso tienes que sumarle lidiar con tus hormonas (sí, señores, las mujeres somos -científicamente- hormonales, y eso no nos hace menos, solo diferentes) y con tus propias necesidades afectivas/emocionales (y con esto no digo que los varones no las tengan).

No señores, las que "no tuvimos la suerte de no ser mujer" tenemos que acomodarnos las "pelotitas cósmicas" a diario y por supuesto eso amerita, como mínimo, un saludo. Y digo como mínimo porque no se trata de un gesto amable para reconocer solo lo que se hace hoy, si no también toda la tarea que hay pendiente y en la que algo se avanza de a pocos.


¡Feliz Día de la Mujer!


miércoles, febrero 24, 2016

Volver a empezar

Suelo seguir las recomendaciones de Netflix de puro curiosa (y debo admitir que soy fan de Judd Apatow y su clan), así que me animé a empezar Love: historia de dos corazones rotos que siguen con sus vidas (como siempre toca) y que conocen a alguien más.

Si bien el primer capítulo me pareció un poco lento y con un cierre que parecía comienzo; es a partir del tercero, cuando empieza realmente "el gileo", que la historia se pone interesante.


Curioso este proceso de conocer a una persona, y de conocerte a su lado. Este presentar tus historias, tus creencias, tus temores, tus intereses, tu mejor lado y un poco el peor; y recibir lo mismo del otro lado. Ver cómo encajan (o no) y disfrutar el camino, porque para eso está.

Me gustó mucho cómo se presenta Gus, tan tierno, tan dulce, tan bueno. con todas sus aficiones de chico sensible y (adorablemente) nerd; ante una Mickey alocada, dispersa, impulsiva, desorientada pero con mucha disposición a ser mejor persona (cosa que se aprecia mejor al final de la primera temporada). Se supone que eso hacen las personas "enamoradas" ¿no?

Me encanta la aparición de la menor de las Apatow Mann. (¡Cómo ha crecido desde "This is 40"!).

Y cómo dejar de mencionar a Bertie, mejor amiga de Mickey. Siempre dispuesta a brindar apoyo y compañía, incluso a veces a costa de su propia agenda. Además, la queremos porque hace focus groups, incluso en fiestas :P

En fin, me puso de buen humor, que no es poco.





domingo, febrero 21, 2016

Así se destruyó lo poco que me quedaba de infancia




No te doy las gracias, Deadpool.
Llora desconsolada mientras bota a la basura todas sus hojitas de carta de Rainbow Brite.

jueves, febrero 18, 2016

¿Felices para siempre? ¡Por supuesto!

En algún momento de mi vida, mi ideal de pareja se convirtió en aquella que llegara junto a mí a la vejez. Me imaginaba sentada en una mecedora o en mi sillón favorito junto a mi esposo de toda la vida, o de buena parte de ella, sentado a mi lado. No me imagino hijos, aunque me gustaría tener nietos (así de compleja me pongo), pero la idea era poder disfrutar juntos de nuestros últimos años.


Pero el camino para eso no es ni un poquito fácil. La convivencia es maravillosa, pero tiene muchos aspectos que trabajar. Dos personas distintas, que vienen de espacios distintos, y (en mi caso) de géneros distintos, lo que le da a la vida en común todo un rollito adicional de hombres vs. mujeres.

Hace unos días escuchaba a una señora de unos 65 años: "el secreto de la felicidad es cambiar de marido cada 10 años" y hoy leía este artículo, nada científico que recomienda cambiar de pareja cada 5 años para ser feliz. (Risita incómoda).

No creo que se trate de tiempo, aunque es un referente importante, considero que las relaciones (como todo) deben evolucionar para mantenerse; pero por sobre todas las cosas creo que todos tenemos derecho a buscar la felicidad. Y la felicidad no entendida como ese estado utópico donde todo es perfecto, sino tener esa serie de momentos felices que te arranquen una sonrisa o que te hagan recordar que hay alguien (al lado, en el whatsapp, o donde sea) que está pendiente de ti todo el tiempo, y de quien tú también estás pendiente (of course). Y sobre todo, la felicidad en los momentos malos, que es la más compleja: ¿cómo ser feliz en medio del dolor? ¡Eso es para los grandes!

No sé si lo logre, ya fallé una vez, pero seguiremos intentando...








jueves, febrero 04, 2016

Historias de muñecas

Como la gran mayoría de chicas de mi generación amé "las Barbies". Tuve algunas. Las que la inflación del gobierno de Alan García les permitió comprar a mis padres. 

Mi Barbie Ballerina era la favorita. Solo necesité un Ken, porque en sí el personaje era totalmente irrelevante. Y de niña, no le aportaba demasiado a mis historias de fantasía.

Rescaté muchas cosas de Barbie, la principal tal vez, y que fui desarrollando más adelante, fue la versatilidad de la mujer. Una de mis pastruladas teorías de vida es que la mujer es como Barbie. Todas tenemos versiones: la estudiante, la profesional, la hija, la bailarina, la exploradora, la aventurera, la ratona de biblioteca, la deportista, la ama de casa, la fashion, la hipster, la Malibú of course, la madre (cuando apareció Kelly), y así. Para mí Barbie siempre tuvo variedad. 

No tengo recuerdo de la primera vez que escuché las críticas históricas a Barbie: desde racista por lo caucásico de su apariencia, el uso excesivo de tacos y/o maquillaje, hasta aquellas "proporciones imposibles" o "cuerpo inalcanzable" que no la acercaba a la "mujer real". 

No recuerdo jamás haber pensado en parecerme a mi muñeca.
    
            

Solo viendo algunas de aquella "Barbies humanas" me queda clarísimo todo: si te quieres parecer en el mundo real a tu muñeca, tienes problemas, y/o tus padres no te enseñaron a diferenciar el mundo del juego del mundo real.

Y en mi caso, tendría que haber tomado el tratamiento de Michael Jackson (otro ser con evidentes problemas personales) y seguro habría querido también parecerme a mi Fresita (pelirrojísima ella) o a mi Chilindrina (hoy digo "oh por Dios, no!"). ¿Qué haríamos con las pequeñas que tienen Bratz? ¿O le pedimos a MGA Enterteinment que no las haga cabezonas?

Pero nos gustan las cosas nuevas

La semana pasada Barbie, escuchando a sus críticos, lanzó su nueva colección con 3 tipos nuevos de cuerpo, 7 colores de piel, 22 colores de ojos y 24 peinados


Nos gusta la innovación. Lindo tener nuevas Barbies de varios tonos de piel, con muchos peinados (oh! los peinados), pero esto de exigirle a una muñeca "ser real" es tan desproporcionado como sus tradicionales medidas. Mattel pudo tranquilamente sacar estas nuevas muñecas con un "By Barbie" y las niñas podrían también jugar con ellas. Es un hito en tanto una marca se reinventa después de 57 años, pero no porque protege los estereotipos de las mujeres, para eso está la educación en casa.

miércoles, enero 27, 2016

De la tesis y otros demonios


Hace dos días denunciaron plagio en la tesis doctoral de un candidato presidencial. Ayer lo rebotaron entre medios de comunicación e internautas indignados. A lo largo del día, se encontraron más plagios. Entre idas y venidas, la Universidad en cuestión (o cuestionada) toma cartas en el asunto. Ni el implicado, ni su entorno dan razón (Actualización 5pm: hasta ahora)

Corazón roto.

¿Por qué? Pues porque es una muestra no sólo de la corrupción que se valida en nuestro país, y que esta vez cruzó fronteras, sino que también es una señal de menosprecio a la actividad académica.

Y lo hace en un país donde se reclama el acceso a la educación, pero también donde el cartón es un medio (a veces solo) de progreso social, donde lo aprendido queda en un segundo, tercer o quién sabe qué lugar. En un país donde el que sabe es un "nerd", donde el que estudia es un "chancón" y por ello merecen bullying.

Leía un post de Alexandra Castañeda y, como estudiante, suscribo cada palabra:


No se trata de "atacar" a la persona, que por un tema moral debería retirarse (déjenme soñar); se trata de reaccionar frente a una falta de respeto y a condenar este afán de "corto plazo" que nos carcome como sociedad. Todo se quiere rápido, con la ley del menor esfuerzo y mejor si hay "atajos".

La educación en este país es un privilegio, obtenerla con calidad lo es aún más. Y si bien, muchas veces acceder a esta combinación depende los medios económicos que se pueda tener, hay cosas que el dinero no puede comprar.




lunes, enero 25, 2016

¿Amor? ¿Retorcido? ¿Encantador? ¿Por qué no?


Para nadie es un secreto que amo a David Tennant. Lo conocí casi desde que se convirtió en el décimo Doctor y lo amé.

Era evidente que vería Jessica Jones. Lo hice con rito, paciencia y devoción, la primera vez; y con algunas tiernas interrupciones, una segunda. Llegué al capítulo 8, y las dos veces terminé con los mismos sentimientos encontrados.

"Bienvenida a casa, Jessica Jones"

Kilgrave está evidentemente trastornado, pero no deja de ser adorable en algún sentido. Digo, le trajo de vuelta a su "amada" el lugar con sus recuerdos más felices. Buscó las fotos de la casa, de la época de la adolescencia de Jones, que además le pertenecían a la agente inmobiliaria. Se tomó el trabajo de mirar con lupa los CDs que aparecían en la habitación y encontrarlos, de conseguir el mueble de la sala en una tienda que ya no existe, incluso de reproducir las fotos familiares. Es impresionante.

Sí, es obsesivo, sí, también es manipulador; pero no por ello menos dulce. De hecho, es una versión distorsionada  del detalle y del sacrificio por el otro - no olvidemos que renuncia (para todos hasta ese momento) a la posibilidad de controlarla, porque quiere que ella elija.

"Yo sabía que no habías venido por amor. No estoy delirando, soy optimista"

Y ella no es indiferente. Hay cierto agradecimiento en la nostalgia de Jessica, aunque solo pretenda estar concentrada en su objetivo. Y es que hasta la más dolida de las mujeres puede reconocer los gestos ¿no?

Creo que se trata un poco de abrirse a lo alternativo y encontrar el encanto de lo distinto. Podríamos encontrar cositas como ésta:


Donde, no sé tú, pero yo le invito un chilcano.

sábado, enero 23, 2016

No importa quién pare la olla


Lo que empezó como una, hasta tierna, muestra de soporte a los proyectos personales y profesionales de una pareja, terminó por destapar otra vez guerritas de poder entre géneros.

Me parece muy apropiado que se responda rápidamente sobre un duda acerca de los ingresos de un candidato presidencial, pero siento que esto degeneró terriblemente. De pronto, muchas mujeres, orgullosas ellas, usaron el dichoso hashtag con un retador "¿Y qué?". Yo me pregunto ¿realmente era necesario?

Lo más sensato que leí al respecto fue este post de la amiga Monich y cito el inicio "las parejas que viven juntas hacen sociedad". Partiendo de allí, cualquier competencia no solo no es saludable, si no que no tiene sentido: no puedes competir con un miembro de tu equipo, básicamente porque tienen un proyecto común y los logros/desaciertos de tu pareja, son tuyos también.

Me gustó también el post de los Paki esposos, que con su "creemos que ser una pareja es mucho más que esas etiquetas" dejaron en claro qué significa esta sociedad. "Parar la olla", ser "superman-tenido" o un parásito, económicamente hablando, son categorías que no juegan en esa liga. Entre líneas, estaría también la presencia de la condenada (e incomprendida) ama de casa que, según algunas, no "aporta" al hogar, y que por ello se encuentra en esta relación de "subordinación" frente a quien provee de dinero al hogar. 

Amiga date cuenta: El día que dejemos (las mismas mujeres) de medirnos por cuánto dinero ganamos o por qué tanto le podemos "ganar" a los hombres que nos rodean, descubriremos nuestro verdadero valor (que jamás será medido en ingresos, cartones académicos, ascensos laborales, ni similares), tendremos una mejor convivencia con nuestros muchachos y seremos más felices.





miércoles, enero 20, 2016

Un poco de detox en la vida


El primer lunes del año compartí la foto de un juguito detox que me recomendó mi nutricionista, dentro de un programa alimenticio ad hoc para bajar un par de kilitos que gané entre noviembre y diciembre.

Más allá del impacto en la balanza, confieso que es una receta rica y que te hace sentir bien, en especial si comiste en exceso la noche anterior, así que comparto la receta que me dieron por si quieren probarla:

  • 2 ramitas de apio
  • Jugo de una naranja
  • 1 tajada de piña
  • 1 o 2 manzanas verdes
  • Hojitas de perejil al gusto
La idea es que te salgan 250ml o un poco más, para que te llenes.

En mi caso, me sugirieron acompañarlo de: o dos claras de huevo sancochado, o un huevo sancochado entero, o cinco huevos de codorniz sancochados.

Y no olviden tomar 8 vasos de agua al día siempre, y claro, no abusar porque no existen recetas milagrosas que le sirvan a todos por igual, pero puede ser un buen motivo para experimentar.

martes, enero 19, 2016

Ay! Mi Lima bonita


Ayer fue tu cumpleaños 481. Y lo que en otros años hubiera sido una simpática celebración quedó en un simple saludo de Facebook.

No! No soy una ingrata. Nunca lo fui, no pretendo empezar a serlo ahora. Claro, algunas cosas han cambiado, pero no es pretexto suficiente; como tampoco lo serán "tengo mucho trabajo" o "tengo una tesis por terminar (aunque efectivamente ayer me haya dedicado íntegramente a ella).

Tal vez me contagié de algunos malos regalos, como aquellas flores amarillas marchitas que te enviaron. Sí, hay un poco de penita al respecto, pero también es cierto que a estas alturas de la vida una empieza a asumir ciertas cosas y se "apechuga" pues.

Me debo unos pisco sour a tu nombre, pero sobre todo cuidarte (más) los próximos tres años.


lunes, enero 18, 2016

¿BlueMonday?

Esta mañana leía que hoy era el día más triste del año, y si bien por un lado pensaba en el atropello de todas las noticias de mi país, en especial políticas que me había negado a ver a profundidad desde hace varias semanas; por el otro, estaría más de acuerdo con que Venus está en cuadratura a Júpiter al mismo tiempo que Marte esta en trino a Neptuno, referencia tan o menos científica que la anterior, pero que se enfoca más bien en las decisiones que tomamos día a día y a las que nos comprometemos.

Visité este lugar después de mucho tiempo, varios años ya, como quien encuentra un diario de adolescencia. Bueno, no tanto :). Y se me ocurrió que sería buena idea actualizarlo a propósito de una frase que escuché la semana pasada en una reunión de colegio: "en algún momento teníamos que madurar". Vamos a ver si es cierto pues y, de paso, vamos venciendo un poco el temor al compromiso.


Más que mil palabras