domingo, noviembre 16, 2008

Dilemas generacionales (a propósito del enésimo reencuentro)

Ayer fue el cumpleaños número 35 de una muy querida tía (tengo tías que tienen entre 24 y 80 y pico años) y decidí despues de una prolongada ausencia en las ligas festivas familiares asistir a tan magno evento. Sobre todo porque imaginé que la fiestita tendría alguna particularidad: 35 años no se cumplen todos los días (considerando que soy la única mujer en base 2 en la familia que sueña con llegar a los 30). Además, hay que reconocer que después de dos hijas, de 13 y 3 años, la tía aún está "fuerte". Entonces habían cosas que celebrar.

Aparte de la presencia familiar, teníamos a los amigos. Muchos de ellos caras familiares que habían estado en cumpleaños anteriores, compadres de mi prima, amig@s del barrio, del colegio y de la universidad. El mismo comentario melosón de algunos "¿Ya tienes 28 años? Cómo pasa el tiempo! Te recuerdo con el uniforme de colegio". Respuesta mental (con la dulzura que me caracteriza) si claro, han pasado como 15 años, por eso ahora eres cuarentón, calvo, gordo... y por favor, anda baila con tu esposa.

Pero lo que más llamó la atención, y creo que no solo a mí, fueron las amigas del gimnasio. Unas seis o siete comadres, delgadas a sus "titicinco", un par de ellas muy guapas y bien puestas (hay que reconocer las ventajas ajenas), que bailaban entre ellas tratando de ser el centro de atención. Imagino que eso es lo único que queda, porque si la mayoría de chicos no baila a los 20 o a los 30, pues a los 40 o 50 la cosa se debe complicar. Son cosas que pasan.

Yo por mi parte estaba con mis primos/tíos entre 22 y 34 mirando el "espectáculo". Hasta que nos aburrimos del circulito monótono de dos o tres pasos merengosos que usaban para bailar Ricky Martin, Elvis Crespo y hasta Grupo 5. Entonces, con ayuda del alcohol, empezamos a hacer nuestro propio tono con coreografías remasterizadas de todas aquellas clases de baile que solíamos dar con mi hermano (allá por el 2004) y algunas actualizadas. Entonces tenímos una esquina con tres patas y dos nenas que (haciendo el ridículo) se burlaban de todo lo que podían... la música no ponía.

Hasta que llegó el momento que yo había esperado durante toda la noche: Tocaron la música de su chiquititud. Sonó Menudo de 1980. Que si bien estaban de moda cuando yo no pasaba los 5 años, los recuerdo bastante bien. Y me emocioné. Pensé que las comadres del gym (resáltese este detalle) desempolvarían sus coreografías adolescentes, como nosotras luego de muchas chelas haríamos con meneítos, macarenas, akundunes o nubeluces.

Pero no! Oh decepción!!! Para sorpresa mía y de todos, la única que sabía las dichosas coreografías (no se si por recuerdo, o porque las pesqué en youtube en alguna ocasión), era yo. Y bueno, procedí a compartir mis pasitos con mi fiel grupo de "chongo".

Espero que en los próximos tonos de "dulces 35" que asista... (se nos viene un par más hasta fin de año) algunos puedan darse una vueltita por el blog y chequear los básicos :P

Claridad


No te reprimas


Fuego

lunes, noviembre 10, 2008

Sin pendientes

No tengo nada que hacer un lunes por la mañana. Para no perder la costumbre de resúmenes ejecutivos sintetizo los motivos.
  1. porque solo estoy viendo tres proyectos.
  2. por haberme quedado una hora más el viernes cerrando cosas que podría haber enviado hoy.
  3. porque entonces despaché la chamba correspondiente a otras áreas y estoy esperando que terminen (en el tiempo prudencial que corresponde).
  4. porque los “jefotes” están en reunión (y aún no hay nueva chamba).
  5. porque terminé la parte de la chamba que me correspondía (y a la que me había comprometido) de aquel proyecto conjunto.
  6. porque es lunes en la mañana e imagino que mis clientes (al igual que yo) están desayunando.
Lo lógico es que esto no dure mucho tiempo y que luego se cobre con creces estos minutos de ocio, que no se si llamar creativo o catártico…

¿A qué estado de paranoia habré llegado que me estreso cuando debo relajarme?

Igual ando dándole vueltas a otras cosas:
  • La mudanzas: de casa (que aún no decido si solo o acompañada), de oficina (que gracias a Dios no es de empresa), de vida (hay que dejar de ser tan bruja)
  • La eliminación del stress: no dieta, no gym, no cuenta calorías, no carreras alrededor de la huaca por las mañanas, no jeans apretados, no tacones altos, ¿maquillaje? solo el justo y necesario (sin gastar pólvora en gallinazo) Me importa un joraca que se acerque el verano. Tampoco cursos extra, no inglés, no estadística, no francés... hasta la maestría.
  • El médico: para eliminar el dolor de cabeza que no me dejó vivir los tres últimos días, ver si consigo algún tratamiento, terapia para que dejen de formarse esos terribles nudos de tensión en la espalda (aunque algunos tengan nombre y apellido). Esperamos que la yoga o el pilates ayude.
De pronto ando buscando un oasis de calma momentáneo antes de que todo se empiece efectivamente a mover. Cómo me joroban los cambios!

martes, noviembre 04, 2008

Diez años después...
(Te mantienes vigente)

Porque si antes me acusaban de ser autora de crímenes perfectos (y me sentía orgullosa).



Hoy por lo menos puedo decir (con las manos en alto): ok perdón, fue sin querer.


(lástima que no encontré el video del último concierto)

Es que así funciona entre nosotros. Gracias por el maravilloso concierto (aunque me llamen "afanada")
Cambio de piel


Y así empezaron las mudanzas. La primera dentro de la oficina. Si bien pasé de una oficina King Size a una modesta “plaza y media”, la ganancia en ahorro de distancias con mi equipo ha sido considerable. Casi llevamos un mes en la "Nueva Gerencia" y debo decir que el balance es positivo.


Me gustan las mudanzas, me dan la oportunidad de renovarme, de elegir qué cosas quiero llevarme y qué cosas quiero dejar en el pasado(aunque a veces me cueste un poco desprenderme de él).

Cada cierto tiempo, los espacios llegan a asfixiar, a saturar y necesitas un cambio. Era una demanda que alivianó lo que pudo ser un cambio mayor, y a mi entender, una decisión precipitada de la que tal vez estuviera hablando ahora con algo de tristeza.

Sin embargo estas cosas tienen onda expansiva. Todo empezó con un inocente cambio de piso y de lugar, que se fue extendiendo a la vida personal y terminará en el hogar (tal y como se están dando las cosas).

Digamos que en lo personal, me “mude” del espacio común con algunas personas y aparecí en otros con personas nuevas. Hasta ahora el cambio me ha hecho bien, pero el proceso de desprendimiento en algunos casos ha sido culposo y doloroso. Abandonar una forma de vida no es, como podría creerse, un proceso individual. Arrastra a otros, que a veces no son considerados ni al principio ni al final. Lo siento, es un egoísmo necesario.

Ahora veremos como funciona el tema de la mudanza familiar. Alguien comentó porque seguí viviendo con mis padres a los 28 años, pues le responderé que esas son cosas del Orinoco. Cuando tenga una explicación sensata y digerible, posiblemente la comparta, pero no tengo una idea clara al respecto.

Aparentemente eso cambiará para inicios del próximo año. Veremos

Más que mil palabras