jueves, febrero 28, 2008

Luna, luna, luna….

Hace algún tiempo, alguien me floreó acerca de la influencia que tenía la luna en sus ciclos anímicos. Para alguien que recibe su biorritmo y horóscopo diariamente como yo, esto no debería ser algo tan lejano e increíble, sin embargo me resistía a creer que fuera tan determinante en la vida de cualquiera.

No se si lo usaba como excusa o algo así, el tema es que la luna llena lo volvía retraído o más centrado en sus cosas que de costumbre. A mi no me generaba ningún problema y sencillamente lo dejaba ser. No me hacía problemas.


Este personaje tuvo la precisión (no sé si buena o mala) de enviarme un mensaje cerca de la 1pm del miércoles 20, día del dichoso eclipse lunar, del cual había tenido noticias tan solo horas antes.

“Provecho con el eclipse lunar, mi estimada bruja”, decía.

En ese preciso instante sentía que mi semana estaba marchando definitivamente mal. Si bien estaba con una carga considerable de chamba, en esta ocasión estaba particularmente malhumorada. Cosa poco usual en mí, que solía ser de lo más conciliadora y soluciona-problemas, sobretodo en la oficina. Me encontraba de lo más irritable.

Ahora que lo pienso, hubo un día hace un par de semanas donde se dio un problema de origen de mal humor, analógico al huevo y la gallina, en este caso, la chamba o la casa.

No se si se debía a que aún no consigo malevojato, o que llevo casi un mes sin salir de Lima el fin de semana (algunos en la oficina, por cierto – y no hay cosa que más deteste en el mundo que sacrificar mis fines de semana del verano).

Tampoco me queda muy claro si el origen tiene que ver con la cantidad inusual de problemas en mis proyectos, algunos porque se me pasó un detallote, o porque una serie de pequeños detalles se les pasaron a otras personas (algunas por inexperiencia y a otras por simple –y frustrante- desinterés). Tal vez tenga que ver la frustración de un proyecto que involucró mi trabajo de 9 meses por contratar a un mal proveedor.

Pero el show debía continuar y uno de mis grandes “relajantes” es la vida social. Ya había mencionado en un post anterior que las medias escondidas empezaron a saltar de los cajones, y bueno hubieron algunas salidas, celebraciones del día del pisco, gente nueva, gente antigua, etc.

Así terminé en el cumpleaños del 14 de febrero. Plantada por un lado, pero con una ilusioncilla por el otro. Lamentablemente, el exceso de chamba y mi stress desbocado provocaron que no prosperara. Ni modo. (aún escucho a Juanes por eso, ya se me pasará).

En aquel estado de desazón recibí ese mensaje, que de haber llegado en otro día y en otro minuto específico me habría dado tanta carne para rebanar, ofender, destrozar, ridiculizar y prácticamente destruir a su remitente. Pero no.

No corrieron igual suerte otros correos, no tan anónimos y altamente ofensivos que llegaron a mi blog y a mi correo, que sencillamente respondí utilizando, siempre con total finura y de frente, todo el filo de mi espada. No me siento orgullosa de mi reacción, pero tampoco me arrepiento. Mi paciencia tiene un límite y este otro remitente merecía cada una de mis palabras.

Lo anecdótico es que esos correos sirvieron para garantizar que alguna amiga mía abandonara completamente la idea siquiera remota de pelearse conmigo algún día. Don´t worry my dear, yo te quiero, aún (muaaaaajajajaja).

Tal fue mi descontrol con los sucesos alrededor que propuse una salida con este personaje, que aún no se si fue conveniente o no, inteligente o no, pero si altamente catártica. Sobre todo si consideramos que esa misma noche recibí la llamada de mi terapeuta comentándome que estaba enferma y que no tendría la consabida cita de los jueves.

Entonces, no tenía muchas opciones.

Pasamos el eclipse "juntos". No vimos a ninguno de los astros involucrados. Lo positivo es que descubrí algunas cosas que me provocaron bastante tranquilidad, en medio de todo el malabar necesario para mantener el equilibrio de mis otras preocupaciones y minimizaba la sensación de que todo estaba de cabeza.


Finalmente, luego de unos días el cuerpo dijo “STOP”: Domingo 9pm no me podía mover. Me encontraba con una contractura muscular en la espalda que me obligó a pasar dos días en cama y a inyecciones tres días seguidos. Motivo por el cual recién me puedo sentar (porque ni eso podía) a escribir el post respectivo con la esperanza de que todo este maldito ciclo lunar haya llegado a su fin y las cosas se decidan a andar por la viña del señor.

Ya pues lunita...



(solo para recordar buenas épocas universitarias - Fuerza Comunica)

lunes, febrero 18, 2008

Malevolady al volante: Prendan las luces de emergencia !!!

Las clases de manejo han sido definitivamente la experiencia pintoresca del mes.

Tuve dos instructores. El primero, un pata muy buena voz con el que terminamos cantando canciones antiguas de Gloria Trevi en la Av. La Paz en San Miguel; el segundo, un tipo que a pesar de su linda sonrisa no llegaba a proyectar la tranquilidad y la paciencia necesarias para que pudiera concentrarme en mis primeros estacionamientos (diagonales y paralelos).

Con el primero hubo buena cantidad de anécdotas. El buen hombre me contaba de la madre de su hijo, de su novia y del problema que tenía con las mujeres Leo. Yo le decía que éramos una dulzura (siempre defendiendo a las hermanas del signo), pero que no ha nacido aquel que nos entienda. Y por supuesto le contaba un poco de algunas historias recientes, y no menos pintorescas, de mi accidentada vida romántica. El profe no paraba de reir y yo tampoco.

Entre estas conversaciones completamente misceláneas, bastante didácticas para que perdiera el terror que le tenía a conducir, sobre todo al ser consciente de que nos encontrábamos en plena Costa Verde un sábado de verano por la tarde :S, el tipo dijo “ No he prendido las luces de emergencia, mejor las prendo, porque TU eres una emergencia”. Estallé en risa y mi profe no entendió que había sido tan gracioso.

“En otro contexto, eso hubiera sido un muy lindo piropo”, le dije. Me miró con cara de signo de interrogación. Así le conté la vez en la que un chico me dijo “Estás más loca que una cabra” y en lugar de molestarme o incomodarme, fue como si hubiera escuchado la mejor de sus poesías. Creo que fue una de sus frases más certeras.
Mi profe me seguía mirando como si fuera un bichito raro.

Entonces, fue curioso descubrir cómo todos aquellos que me brindan algún tipo de servicio personalizado se divierten muchísimo conmigo (o de mi): mi sectorista del banco, mi bróker del seguro, mi terapeuta y ahora mi ex – instructor de manejo. En fin, si mis historias le pueden regalar algunas sonrisas, enhorabuena. Finalmente, yo también me río.

Días después, descubrí que arrancarle una sonrisa a mi segundo instructor era solo cuestión de tiempo. Para eso era necesario que me hiciera conducir por Vía expresa, Javier Prado y la Panamericana Sur en las dos horas más estresantes de mi vida.

Imagino que en los momentos de nerviosismo total afloran mis más irónicos comentarios y mis más ridículas actitudes. Pero por lo menos sirvió para ponerle algo de ambiente a las clasecitas. Ya en la visita al circuito de práctica al costado del touring en Conchán el ambiente estaba mucho menos tenso y yo mucho menos nerviosa.


Al final, el nuevo profe calificó con 12 todo mi proceso de aprendizaje desde que me subí por primera vez a su carro. Me tranquilizó estar dentro del margen de error (yo misma no me ponía mucho más). Ahora espero dar bien los exámenes reales (médico, teórico, mecánico y práctico) para tener la licencia hacia la quincena de marzo que salgo de vacaciones (Por fin!!!).

¿me desean suerte?

miércoles, febrero 13, 2008

Be my valentine (en cuali-cuanti)

Hace un mes, más o menos, escribía acerca de lo romántico que se vislumbraba el verano. Y es que, aún sin estar emparejada, una no puede negar que el amor está en el aire.

Recuerdo que en ese mismo post, Freddy me sugería revisar mi cajón de ropa interior para ver qué hacía el 14 y prometí que buscaría entre mis medias. La metáfora fue más o menos acertada. Si bien es cierto no busqué, los cajones salieron a mi encuentro, y pude ver aquellas prendas que estuvieron fuera de mi día a día.

En una conversa de gtalk (ese que ya volvió a mi oficina gracias a Dios) recordé un 14 de febrero de hace varios años ya, y luego como quien huevea hice un rápido inventario mental de 14s. No voy a discutir si es comercial, cursi o cliché. Es obvia mi respuesta, pero como me decían por la tarde “la fecha es lo de menos”.

Las estadísticas

Empate.
50% emparejada (o en afanes) 50% solana.
¿Los regalos? Uno solo,

que me hizo abrir los ojos grandotes cuando lo pasaron entre las rejas de de mi casa.
¿Celebraciones? Empate

50% - 50% (indistintamente de si estaba emparejada o no)
¿Buenas celebraciones?

El 50% de las que hubieron fueron sencillamente espectaculares (me quedo sin palabras y tengo una gran sonrisota)

¿Este año? Va a sonar super looser, pero no sé a qué hora saldré de mi trabajo (y mucho menos de qué ánimo)
¿Las propuestas? Una reuna de cumpleaños, un reencuentro y una cita refrescante con el dulcesito que me gusta (tú me entiendes Peches)

Las reflexiones
Pensando en las amistades, no me puedo quejar. Las que conservo, son parte muy especial de mi vida; y las que no, pues se les agradece por los buenos momentos y se les desea lo mejor, pero bien lejos.

De todas maneras tengo que agradecer por mis incondicionales. Esos que me asisten por teléfono, texto, blog y Messenger las 24 horas, los 365 días del año: el Freddy mi terapeuta virtual y la Nina mi compañera de aventuras.

También por la Sis, la Deb, la Uchi, la princess y la Sory (por cierto, feliz cumple!) También por mis hermanitos conectosos, el guetto, las delsurinas, las chicas MAX, las gertrudeanas y por supuesto los primazos (esa gente!). Feliz día pex!

A ti también te saludo y te digo con todo cariño que si quisiera hablar con Dios, no te llamaría por teléfono. Eres importante para mí, aquí a mi costado.

A todos ustedes les dejo un videíto de lo más tierno con un sabio consejo para el verano (y para siempre) que me pasó una de mis amistacitas es último fin de semana.


domingo, febrero 10, 2008

El tema del verano ¿versión nacional?

Generalmente no veo televisión.

El ranking de motivos:
1.- Porque a veces no encuentro un programa de mi interés.
2.- Porque cuando llego a mi casa prefiero hacer cosas en la lap top.
3.- Porque mi cuarto es la única habitación de la casa donde no hay una TV y aún no me animé en ponerle tarjeta de TV a mi malevobaby.

Paradójicamente, las últimas veces que lo hice, la televisión me resultó sumamente instructiva, y hasta gratificante ¿cómo así?

Pues un lunes a las 8pm mientras papá hacía zapping entre "La hora N" y todo lo demás encontré un par de comerciales que testeamos, otro comercial de la competencia, otro que había sido resultado de unos estudios que hicimos y se sintió bien.

Cuando estaba en la universidad imaginé que miraría esos mismos comerciales pensando: yo hice el brief, yo participé en la filmación, yo me bronqueé con el creativo y/o director para que saliera o no saliera tal toma; o en el peor de los casos, yo pauteé ese comercial (esa sí sucedió, yo siempre en el peor de los casos)

Al entrar al rubro de la investigación de mercados, del cual había huido años antes (esa es una historia que no voy a contar hoy), pensé que mi relación con las piezas publicitarias sería casi nula. Me veía más participando de la creación de los productos o de su mejoramiento en fórmulas, empaques, pero de mensajes nada.

Afortunadamente no fue así. Ser la única comunicadora del staff me trajo como ventaja ver un poco más justamente esos temas publicitarios y de medios, gracias a Dios. Aquel lunes me sentí en armonía con el sueño de mis épocas universitarias.

En contraparte, soy una oyente “heavy” de radio.

El ranking de motivos:
1.- Porque me encanta la música (en todos sus géneros)
2.- Porque me dan mucha curiosidad los programas que hay y sobre todo porque me divierto mucho escuchando la participación de la gente.
3.- Porque tengo un radio en mi cuarto, uno en mi celular y por supuesto accedo a señal también a través de la lap top.

Sin embargo, los últimos días como radioescucha no fueron tan reconfortantes.

El motivo: el tema del verano (versión nacional).

Hace poco más de un año, llegó a mis manos (mejor dicho a mi pantalla) aquel enlace de un simpático spot de CTI en Argentina que hacía una irónica referencia a aquel tema pegajoso y sin sentido que todos terminamos bailando en el verano. Imagino que este año podríamos bautizar al embrujo, alguna de Grupo 5 o esa que dice "tú me dejaste caer, pero ella me levantó" (toma mientras!).

El dichoso enlace, creo yo, tenía ya algo más de tiempo en la red, y resultaba bastante divertido. Era toda una hazaña encontrarlo en el cable. Incluso me animé a escribir sobre él.

No fue nada motivante despertar el miércoles, prender la radio como de costumbre y encontrar el estribillo conocido. Lo peor fue volver a casa de mis viejos y encontrar en la pantalla de 23” la adaptación del spot con un nuevo logotipo, nuevas locaciones y nuevos actores, pero una total “fotocopia”.

¿Es qué no hay más nuevas buenas ideas para hacer un comercial?
No lo creo.

¿Por qué tomar un refrito un año después?
Digo, si lo hubiéramos visto el verano pasado o cerca del lanzamiento del original podríamos haber pensado en una campaña regional.

Pero ¿por qué esperar tanto tiempo?

No sé qué razones encontrar para ello y francamente no quiero especular porque mi indignación corre el riesgo de hacerse más fuerte.

No hay duda, siempre prefiero el original. Les dejo el regalito para que comparen.



lunes, febrero 04, 2008

De existencia y pensamiento

Suelo demorarme un poco en asumir las cosas. Para alguno esto puedo ser una completa novedad, porque generalmente no parece; pero es.

A veces pasa mucho tiempo en que la gente me dice ¿es que no te das cuenta que tienes (o no tienes) esto o aquello? Y suelo responder con cara de desentendida ¿Yo? Naaahhhh!

Hace un par de semanas, se dieron una serie de movidas chéveres en Conectalandia. La sis volvió a la pajarera y decidimos almorzar en mi casa, por primera vez en el año. En medio de la conversa, le dije complacida: ¡Quién diría que todo esto iba a pasar! Caí por acá casi sin querer queriendo y mira cómo ahora está todo cool.

De pronto, una pregunta ingenua e infantil atravesó la mesa: “Sis, ¿se podría decir que soy investigadora de mercados?” y me miró con cara de ¡Duuuhhh! (con la misma que me comunicó otra novedad el año pasado, jaja) “El ser determina la conciencia, Marx” dijo con una sonrisa algo irónica.

En lo personal, no le tengo mucho cariño a Marx, pero la frasecita tenía algo de certeza. No pude decir nada más al respecto. Tan solo la seguía mirando con cara de ¿estás hablando en serio? y me quedé con esa incógnita dando vueltas en silencio.

Días después le comentaba mi dilema a un muy querido amigo, que no veía hace tiempo, y entusiasmado por la coincidencia sacó un libro, lo abrió y leyó:

…"el hombre no es lo que es y es lo que no es". Este aparente trabalenguas puede ser razonablemente aclarado: los humanos no somos algo dado previamente de una vez por todas, algo "programado" de antemano, ni siquiera ese "algo" que cada cual pretendemos establecer como nuestra verdadera identidad – nuestra profesión, nuestra nacionalidad, nuestra religión, etc. -, sino que somos lo que no somos, lo que aún no somos o lo que anhelamos ser, nuestra capacidad de inventarnos permanente mente, de transgredir nuestros límites, la capacidad de desmentir lo que previamente hemos sido…” (Las Preguntas de la Vida, Fernando Savater. Pag 152)

La combinación de Hegel con Sartre me dejó algo más tranquila, pero no tanto. Me emocionó la idea de pensar en una reinvención constante, aunque sin negar el hecho de que tus acciones pasadas forman parte de tu historia y dejan marcas en tu personalidad, en tu forma de ver el mundo y en cómo el mundo te ve a ti.

¿la respuesta a mi pregunta?

Pues… supongo que las acciones pasadas dejaron huella y la reinvención actual, así como la perspectiva a futuro marca que por aquí continuará el camino un rato más (sepa Dios cuánto es esto en años, meses y días). Francamente, no sé qué decir. Probablemente ya no tenga nada qué decir, sino simplemente asumir en el pensamiento lo que sucede en el comportamiento, jaja.

En fin, toda esta perorata me hizo recordar que hace tiempo quería publicar esta foto con mis hermanitos Conectosos versión diciembre 2007. ¿no se nos ve lindos?



Más que mil palabras