lunes, febrero 04, 2008

De existencia y pensamiento

Suelo demorarme un poco en asumir las cosas. Para alguno esto puedo ser una completa novedad, porque generalmente no parece; pero es.

A veces pasa mucho tiempo en que la gente me dice ¿es que no te das cuenta que tienes (o no tienes) esto o aquello? Y suelo responder con cara de desentendida ¿Yo? Naaahhhh!

Hace un par de semanas, se dieron una serie de movidas chéveres en Conectalandia. La sis volvió a la pajarera y decidimos almorzar en mi casa, por primera vez en el año. En medio de la conversa, le dije complacida: ¡Quién diría que todo esto iba a pasar! Caí por acá casi sin querer queriendo y mira cómo ahora está todo cool.

De pronto, una pregunta ingenua e infantil atravesó la mesa: “Sis, ¿se podría decir que soy investigadora de mercados?” y me miró con cara de ¡Duuuhhh! (con la misma que me comunicó otra novedad el año pasado, jaja) “El ser determina la conciencia, Marx” dijo con una sonrisa algo irónica.

En lo personal, no le tengo mucho cariño a Marx, pero la frasecita tenía algo de certeza. No pude decir nada más al respecto. Tan solo la seguía mirando con cara de ¿estás hablando en serio? y me quedé con esa incógnita dando vueltas en silencio.

Días después le comentaba mi dilema a un muy querido amigo, que no veía hace tiempo, y entusiasmado por la coincidencia sacó un libro, lo abrió y leyó:

…"el hombre no es lo que es y es lo que no es". Este aparente trabalenguas puede ser razonablemente aclarado: los humanos no somos algo dado previamente de una vez por todas, algo "programado" de antemano, ni siquiera ese "algo" que cada cual pretendemos establecer como nuestra verdadera identidad – nuestra profesión, nuestra nacionalidad, nuestra religión, etc. -, sino que somos lo que no somos, lo que aún no somos o lo que anhelamos ser, nuestra capacidad de inventarnos permanente mente, de transgredir nuestros límites, la capacidad de desmentir lo que previamente hemos sido…” (Las Preguntas de la Vida, Fernando Savater. Pag 152)

La combinación de Hegel con Sartre me dejó algo más tranquila, pero no tanto. Me emocionó la idea de pensar en una reinvención constante, aunque sin negar el hecho de que tus acciones pasadas forman parte de tu historia y dejan marcas en tu personalidad, en tu forma de ver el mundo y en cómo el mundo te ve a ti.

¿la respuesta a mi pregunta?

Pues… supongo que las acciones pasadas dejaron huella y la reinvención actual, así como la perspectiva a futuro marca que por aquí continuará el camino un rato más (sepa Dios cuánto es esto en años, meses y días). Francamente, no sé qué decir. Probablemente ya no tenga nada qué decir, sino simplemente asumir en el pensamiento lo que sucede en el comportamiento, jaja.

En fin, toda esta perorata me hizo recordar que hace tiempo quería publicar esta foto con mis hermanitos Conectosos versión diciembre 2007. ¿no se nos ve lindos?



3 comentarios:

Anónimo dijo...

hola, una consultita: me podrías explicar por que no le tienes tanto cariño a MArx???

chau

Romy dijo...

Es una cuestión de química :)

Analía dijo...

jajaja mi ser revoltoso si le tiene cariño a Marx (además escribía cartas de amor alucinantes).

pero es cierto, lo q hacemos, tarde o temprano termina por determinar aquello q pensamos.

así el ser (o el hacer) determina la conciencia.

pero siempre queda la opción de volver a volver a empezar, colega ;)

Más que mil palabras