jueves, febrero 04, 2016

Historias de muñecas

Como la gran mayoría de chicas de mi generación amé "las Barbies". Tuve algunas. Las que la inflación del gobierno de Alan García les permitió comprar a mis padres. 

Mi Barbie Ballerina era la favorita. Solo necesité un Ken, porque en sí el personaje era totalmente irrelevante. Y de niña, no le aportaba demasiado a mis historias de fantasía.

Rescaté muchas cosas de Barbie, la principal tal vez, y que fui desarrollando más adelante, fue la versatilidad de la mujer. Una de mis pastruladas teorías de vida es que la mujer es como Barbie. Todas tenemos versiones: la estudiante, la profesional, la hija, la bailarina, la exploradora, la aventurera, la ratona de biblioteca, la deportista, la ama de casa, la fashion, la hipster, la Malibú of course, la madre (cuando apareció Kelly), y así. Para mí Barbie siempre tuvo variedad. 

No tengo recuerdo de la primera vez que escuché las críticas históricas a Barbie: desde racista por lo caucásico de su apariencia, el uso excesivo de tacos y/o maquillaje, hasta aquellas "proporciones imposibles" o "cuerpo inalcanzable" que no la acercaba a la "mujer real". 

No recuerdo jamás haber pensado en parecerme a mi muñeca.
    
            

Solo viendo algunas de aquella "Barbies humanas" me queda clarísimo todo: si te quieres parecer en el mundo real a tu muñeca, tienes problemas, y/o tus padres no te enseñaron a diferenciar el mundo del juego del mundo real.

Y en mi caso, tendría que haber tomado el tratamiento de Michael Jackson (otro ser con evidentes problemas personales) y seguro habría querido también parecerme a mi Fresita (pelirrojísima ella) o a mi Chilindrina (hoy digo "oh por Dios, no!"). ¿Qué haríamos con las pequeñas que tienen Bratz? ¿O le pedimos a MGA Enterteinment que no las haga cabezonas?

Pero nos gustan las cosas nuevas

La semana pasada Barbie, escuchando a sus críticos, lanzó su nueva colección con 3 tipos nuevos de cuerpo, 7 colores de piel, 22 colores de ojos y 24 peinados


Nos gusta la innovación. Lindo tener nuevas Barbies de varios tonos de piel, con muchos peinados (oh! los peinados), pero esto de exigirle a una muñeca "ser real" es tan desproporcionado como sus tradicionales medidas. Mattel pudo tranquilamente sacar estas nuevas muñecas con un "By Barbie" y las niñas podrían también jugar con ellas. Es un hito en tanto una marca se reinventa después de 57 años, pero no porque protege los estereotipos de las mujeres, para eso está la educación en casa.

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