

Sretan Božić!
(Feliz Navidad!)
Kilómetro 1
“¿Cuándo empezamos a correr nosotros?” (5 minutos después de la partida seguía trotando en mi sitio. Había un egg de gente)
“Ala mierda!” (Al notar que desde los escasos 100 metros que había empezado a correr podía ver que ya había gente sobre la bajada de El Derby)
“Uy caray! Se me perdió Pancho!” (Para cuando ya estábamos en la bajada de El Derby)
“Qué bonito, ustedes se mueven despacito, mientras que todos nosotros no sabemos qué será de nuestras vidas la próxima hora” (A los deportistas de la tercera edad que nos hicieron una demostración de tai chi en el pentagonito. Plop!)
“Saca tu manguera, bombero” (Cuando la unidad móvil encendió su sirena)
Kilómetro 2
“Ahora empieza lo bueno” (El camino era de bajada, se podía coger cierta velocidad)
“Ajá! Qué buenas piernas” (Ese fue inició ese espectáculo que marcaba la diferencia en la ruta)
“Permiso! Permiso!” (Me faltó decir al fondo hay sitio, avancen, jajaja. Aquí comprendí que la cultura de combi me sería de mucha utilidad para seguir avanzando a mi ritmo. No faltó su golpecito casual, producto de la viada con la que venía)
Kilómetro 3
“Uyuyuy. Qué guapo que estás!” (Con sonrisa coquetona como quien distrae; pero no, él también sigue corriendo)
“Miércoles! Cómo se supone que voy a tomar el vasito de powerade?” (Hubo que hacer un stop de microsegundo para un seco y volteado que casi me atora)
“Y a este señor quien lo persigue?” (Al ver a un chico que tenía un cartelito que decía 50 minutos. No había forma de seguirle el ritmo. Qué trome!)
“Un gordito, vamos a pasarlo” (Eso se puso más divertido en los últimos kilómetros, pero si nos hubieran dado puntos por pasar gorditos tendríamos miles de bonus extra, jeje)
“Genial! Y eso cómo te contribuye?” (Al ver al señor del sombrero con florcitas de viento. Plop!)
Kilómetro 4
“Coño! Mi zapatilla” (Sentí que mi pie izquierdo estaba menos ajustado que al inicio. Menos mal el chip estaba al otro lado. Recordé la lista de preocupaciones:Sucedieron todas)
"Me la amarro o no me la amarro?" (El dilema que suponía un riesgo. No lo hice)
“Yo a ese lo conozco” (Es lógico mamita, si hay una aglomeración podrías reconocer a alguien ¿no?)
“Me siento como Rocky Balboa, debo empezar a gritar mariiiiiiiia, mariiiiiiia” (Cuando la banda republicana nos tocó "gonna fly now")
Kilómetro 5
“Y ahora que?” (Los organizadores que nos pedían que pisemos la plataforma)
“Ya vamos la mitad. Qué paja!” (Allí me di cuenta de la razón del pedido anterior)
“I grew strong. I learned how to carry on” (Tarareando "I will survive" mientras Gisela Ponce de León saltaba sobre un escenario en la curva que nos haría regresar al hipódromo)
“Auch!!!Ahora entiendo porque nos cantaba I will survive” (Toda la ruta que seguía era de subida. Plop!)
Kilómetro 6
“Agüita. Bravo!” (Había que hacer otra parada estratégica por powerade)
“Ahora no me voy a atorar” (De hecho no lo hice. Solo tomé la mitad de mi vaso y derramé la otra sobre mi polo. Plop!)
“Fucking sol” (A pesar de los lentes, el bloqueador y el bronceador empezaba a sentir fastidio por el calor)
“Y estas?” (Dos señoritas estaban corriendo con nosotros lo hacían en diagonal, CON PATINES!!! WTF?)
Kilómetro 7
“Oh noooooo!!!” (La mancha celeste a la que pertenecía, empezaba a tomar el carril de debajo de la Javier Prado)
“Esta curva es tan palomilla en carro como a pie. No hay duda!” (Pasando debajo de la Av. San Luis. Nunca miraré con los mismos ojos ese tramo de la Javier Prado)
Kilómetro 8
“Si cunch….¿A ver córrelos?” (Pasando San Luis estaban Gonzalo Torres y Percy Marquina diciendo “faltan SOLO 2 km” ja!)
“Habrá llegado mi mamá?” (Buscando a mi familia en los puentes peatonales donde estaban barras de los equipos dándonos ánimo)
“Ya no jalo” (Cuando sentía que la vida se me iba y apostaba a mi misma a que llegaba a la siguiente cuadra)
“Me quema, me quema, donde michi están los bomberos?” (El sol decidió brillar con todo su esplendor cuando me encontraba por Campo Fe y a los lados no estaba ni la esperanza)
Kilómetro 9
“Ay no! Me voy a acalambrar” (Nuevamente sintiendo que la vida se me iba junto a un interesante hormigueo en la pierna derecha)
“No puedo parar ahorita, ya he llegado hasta acá. TENGO que terminar”
“Por fin algo de sombrita” (Debajo de la Panamericana Sur)
“Ya falta poco. Dale!” (Leyendo el cartel que decía “Disfruta los últimos metros de la 10k” y pensando ingenuamente que pocos son entre 30 y 50 metros)
“¡Cuidado que atropello!” (En el túnel antes de entrar al hipódromo. Donde no se les ocurrió mejor idea que poner luces de disco)
“Por fin la puerta. Falta poco” (Mientras entraba al hipódromo y seguía creyendo que faltaban 20 0 30 metros)
“Me mueeeeeeeeero, pero ya llego” (Veia la meta como a 150 metros y con lo poco que me quedaba de fuerza empecé a acelerar)
“Son 10:03. La voy a hacer en una hora casi” (Seguía corriendo)
Kilómetro 10
“SE ACABÓ” (la explicación sería redundante)
Recuperé el aliento. Me quité el polo y me dispuse a hacer todo el trámite final antes de encontrar a mi “hinchada”. Lindas la Giannina y Analía.
Pancho y el bicho aún no habían llegado, así que nos quedamos en la meta a esperarlos. “Manya! Llegué antes que ellos” (Si tipeas nuevamente mi nombre puedes ver mi tiempo final)
Allí veíamos llegar papas con cochecitos, novios de la mano, familias jóvenes (papá, mamá, hijo). “Yo quiero hacer eso algún día”
Empezaron a llegar los mensajes al celular. Recuerdo el “RUN ROMY! RUN!” de Lucho que tuve que responder con “Ya llegué! Gracias!” Mis papis que si me llegaron a ver en la Javier Prado. La llamada antes y después de mi mejor amigo en la historia.
Tampoco es que pretenda ganar o quedar entre los top hundred, pero siento como si no fuera a hacer un buen papel. Entiéndase "buen papel" como la contradicción de mis preocupaciones, detalladas anteriormente.
Una comunidad imaginaria, una logia integrada por aquellos hombres y mujeres a los que les gusta vivir en un permanente estado de tránsito. Sus miembros no son partidarios de las instancias definitivas, mucho menos de los compromisos. A cambio, adoran la independencia y la autonomía. Son individualistas, egoístas, celosos de sus manías y costumbres. No son necesariamente solitarios, pero se resisten a confiscar su tiempo y regular su vida y su espacio en función de otra persona.
No desprecian el matrimonio, lo valoran, pero no como el escalafón mayor de esa dudosa pirámide que las sociedades conservadoras suelen consagrar, sino como un acto eventual, voluntario que, por lo general, cobra sentido luego de la convivencia. A pesar de que no lo descartan, ellos son mucho más proclives a la soltería, pues saben que con ella son dominadores absolutos de sus acciones y únicas víctimas de sus consecuencias.
Haciendo una auto–reflexión, no pude evitar reconocer en esa descripción una larga etapa de mi vida, para ser exacta entre Enero de 2001 y Diciembre de 2006.
Es posible que uno de los motivos argumentables sea “es que no te enamoraste de verdad”, a lo cual respondo que no. Me enganché muchísimo con dos relaciones de esa temporada, pero los susodichos también pertenecían al club entonces, así que nunca íbamos a cruzar el límite del “quieres estar conmigo?”. Dios nos crea, nosotros nos juntábamos. Tal vez mi membresía era lo suficientemente evidente, no estoy segura.
Así empecé mi última relación, mis expectativas no superaban el recrear el status quo de las anteriores; sin embargo, y para sorpresa de muchos –yo incluída, este chico si fue “mi novio”. Y ¡Oh, más sorpresa! No solo eso, también me enamoré.
Entonces, fue como si me hubiesen cambiado el chip de Claro a Movistar. De pronto, estaba dispuesta a negociaciones, cesiones, sacrificios y hasta aquella actitud cuya solo mención me causaba, en su momento, mareos reales: compromiso. Mi auto percepción empezaba a negar, porque todo estaba anclado para mí en el sentimiento, el siguiente párrafo:
Esta gente sabe perfectamente lo que quiere y tiene muy claro lo que estaría dispuesta a sacrificar y lo que no. Ellos no le hacen ascos a la idea de emparejarse, siempre y cuando eso no distorsione, ni muy mínimamente, su estilo de vida. Pero si el pacto amoroso exige demasiadas concesiones, la solución es simple: no hay pacto… El amor es solo una posibilidad y eso en el Club del Paréntesis es un principio que se sigue a rajatabla.
El detalle es que parece que el chip anterior se oxidó al estar mucho tiempo fuera del equipo.
Una vez terminada la relación intenté colocármelo, pero nuestras tecnologías ya no eran compatibles. No se podían efectuar las llamadas, claro que tampoco marqué demasiados números, no quería.
Estos tres meses, han resultado más que ilustrativos sobre mí misma para mí. Me expuse a más situaciones límite de las que estaba preparada para afrontar (siempre yo tan exigente –casi nazi – conmigo misma). Lo cierto es que si me quedaron muchas cosas claras.
Una de ellas, la más importante, es que no quiero renovar mi membresía en el dichoso club y aunque aún me resisto a admitirlo del todo, podría decirse (miren cómo aún utilizo la tercera persona) que de verdad me compré el combo de “pareja + amor” a solo un “¿quieres estar conmigo?”
¿Cómo cambian los tiempos, no?
He sufrido un poco a la hora de despertarme, pero eso fue mejorando hacia el fin de semana. Después de todo, es una cuestión de costumbre. Las 6am no son fáciles para nadie al principio. Aunque la dificultad también se presentó los días de los entrenamientos, pero también fue más fácil en el segundo que en el primero.
En resumen, creo que estamos cumpliendo y me parece cool!
Este fin de semana ha recibido el apoyo del censo, en cuanto a restricciones generales, pero también tuvo sus tentaciones. El viernes en la noche había se presentaba Pacho Hurtado en Gótica y a pesar del sueño que tenía estuve muy animada para ir. Solo a bailar y a tomar agüita, gaseosita o el riquísimo red bull. Pero me preocupaba no levantarme en condiciones óptimas al día siguiente, así que opté por mi camita.
La mañana de ayer fue full training. La sis, su bicho y yo corrimos toda la ruta en Barranco. Pancho no fue con nosotros, pero luego me contó que estuvo allí con Leonor. Estuvo muy divertido, entre otras cosas. Ya me había advertido el bicho que no era buena idea hacer la ruta con bvd. Terminada la ruta nos quedamos haciendo alboroto un rato (la sis y yo siempre hacemos alboroto, pero endorfinadas la cosa se pone grave, jaja). Eso causó que se acercara una de las camaritas que cubría el evento. Los tres cruzamos los dedos para que en la edición casi no salgamos.
Terminado el entrenamiento, me fui al gym con la intención de meterme al sauna un toque y regresar a mi casa; pero como quien mata el rato decidí subirme a una maquinita cardiovascular, terminados los 20 minutos, vi libre otra y decidí hacer tiempo hasta que empezara la clase de baile.
Las clases de baile en este gym nunca me emocionaron mucho, pero tampoco había entrado a la clase de los sábados y decidí probar. Sabia decisión. Me divertí muchísimo con la clase de Guydo. Era distinta a la de Eduardo del Energym, con quien te sacudías al ritmo de las coreografías de cuanta samba, merengue y regeatton existía, pero la pasé super bien.
Llegué a mi casa como a la 1pm. Exhausta. Desde entonces, inicié mi encierro. Avancé algunas cosas pendientes y me acosté super temprano.
Hoy domingo, estuve chequeando blogs y encontré uno que me hizo reir mucho. No sólo por el contenido, sino porque hacía falta hablar sobre ese tema en este espacio. Como le comentaba a Clotilde, “me quitó el post de los dedos”, pero se lo agradezco. Yo no habría podido contarlo mejor.
La mañana fue larga, no sólo por la espera del simpático adolescente que vino a censarnos, que por cierto me sacó de la ducha, sino porque luego la emoción embargó a mis padres y tuvimos un desayuno con conversa de cuatro horas. Plop!
Y tomé una decisión: Los quiero mucho, pero no estamos hecho para vivir juntos. No lo estuvimos antes, y ahora menos. Es tiempo de emigrar. Así que si conocen algún depa pequeño, bonito y acogedor, me avisan.
Señores… Que pase la disciplina!
Gracias a Pancho, recibí el aliento suficiente para animarme a inscribirme en los 10k de nike. Se la debía este año, ya que el anterior no pude por una serie de migrañas que me duraron hasta enero. ¿Locura? Suponemos. Eso no sorprende. Tampoco que somos más los inscritos-locos. También van la sis y su bicho.
El asunto es que yo no me inscribí para ganarla ni mucho menos (sería demasiado iluso de mi parte). Creo que mi reto (placer) más grande sería completarlo, pero tampoco soy tan optimista. Digamos que esta vez vamos a medir "el level". Supongo que algo debió quedar de aquella niña que fungía de velocista en sus años adolescentes. Crucemos los dedos.
Un día después de la dichosa inscripción yo estaba relajada. A mi lado, veía a Analía hacer unos cuadros extraños en Excel: Se estaba haciendo un programa de entrenamiento!!!!
Vale decir que eso para mí es chino cuando se aplica a la vida propia. Buenos son los cronogramas y ayuda memorias para nuestros proyectos de investigación, pero esto me parecía un exceso. Analía, por su parte, admitió que es un poco obsesa con algunos temas… y bueno.
Sin embargo, estuve haciendo revista a mi ritmo de vida durante el último mes. En una misma semana tuve el jueves de mojitos, el viernes de vino, planeaba el domingo de bayleys que fue reemplazado por un lunes de chela. Santo Dios! A ese paso no se puede conservar ningún buen estado físico.
Prueba de ello fue que el domingo 7 teníamos el primer entrenamiento de las “aves de fuego” a las 9am y yo llegué con media hora de retraso. Al ver el reloj a las 8:50am hice mi mejor intento de llegar, pero no me ligó. Además, Pancho también se quedó dormido. Plop!
Luego, por esos azahares del destino terminé en plena Plaza de Armas en la Procesión del Señor de los Milagros (a la que voy hace cuatro años gracias a Deb). Digamos que de alguna manera reemplazamos la carrera por caminata, si consideramos que de regreso se nos ocurrió ir a las Nazarenas y seguir la ruta todo Tacna, Wilson, lleva, lleva, lleva…
Regresé a mi oficina después de los feriados y me di con la sorpresa de que no podría ir a mis sacrosantas clases de spinning de las 7:30pm, porque me programaron focus desde el 15 hasta el 30 de octubre. Léase estaré en la oficina hasta las 10pm hasta fin de mes. Había perdido una importante oportunidad de empezar a entrenar. Entonces, me entró el stress.
Además, las trasnochadas no solo estaba afectando el estado físico, sino también la energía matutina para llegar a las clases de inglés de las 7am. Aún no hay grandes problemas, pero recuerdo que casi pierdo un ciclo por inasistencias y eso no es admisible. Ya no.
Por donde lo mire, las cosas no están en orden y decidí ordenarlas:
Mingle2 - Dating Site